
Haz inventario antes de plantar
Una etiqueta que diga «natural» no informa sobre la toxicidad para perros o gatos. Conserva el nombre común y el científico de cada planta, especialmente de bulbos, setos, trepadoras y especies que dejan frutos o semillas en el suelo. La base de datos de ASPCA recuerda que incluso material vegetal clasificado como no tóxico puede provocar molestias digestivas si se ingiere.
- Fotografía planta y etiqueta.
- Revisa frutos, bulbos y restos de poda accesibles.
- Consulta al veterinario ante cualquier ingestión dudosa.
Separa el cuidado del jardín del espacio animal
Fertilizantes, herbicidas, rodenticidas, combustibles y productos de piscina deben permanecer en su envase original y dentro de un armario cerrado. Respeta el tiempo de reentrada indicado en la etiqueta después de cualquier tratamiento; «ya está seco» no siempre equivale a «ya es seguro».
- Nada de trasvases a botellas de bebida.
- Retira herramientas, alambres y cebos al terminar.
- Impide el acceso durante la aplicación y el plazo indicado.
Mira el jardín como lo mira tu mascota
Recorre el perímetro a ras de suelo para localizar huecos, puntas, mallas sueltas o zonas excavables. Comprueba cómo cambia la sombra durante el día y ofrece más de un punto de agua. Para gatos, una zona elevada y protegida permite observar sin obligarles a esconderse entre maquinaria o productos almacenados.
Si hay piscina, facilita una salida reconocible y supervisa el acceso. Ningún diseño sustituye la observación del comportamiento real del animal durante los primeros días.